Lo primero de todo, ha sido intenso en cuanto a horario y trabajo; intenso también en Percepción y Producción (vistas éstas dos palabras no sólo desde el enfoque o tema central del curso, sino en el sentido de todo lo que hemos recibido, y lo que hemos hecho).
Intenso pues en la percepción de conocimientos (y que perdonen, los más puristas, éste uso diferente de la palabra); conocimientos que como han dicho varias personas al terminar el curso, hasta ahora los reproducíamos porque los habíamos visto, y porque nos eran útiles, pero que no terminábamos muy bien de entender el porqué.
Y que ahora, gracias a todos los profesores que han participado en el curso, hemos llegado a “percibir, y no sólo a oír o escuchar” cada uno de los procedimientos verbotonales, cada uno de sus fundamentos y sobre todo, hemos entendido el porqué y el cómo.
Hemos entendido que la percepción no reproduce la realidad física, sino que “percibir implica percibir unos elementos pero dejar de percibir otros”; es decir, en éste tercer curso hemos aprendido a dejar de atender a lo que no nos es útil, a lo que hacíamos sin entender, para empezar a hacer lo que se verdad nos sirve, entendiendo qué hacemos y para qué lo hacemos.
Y puesto que era un curso eminentemente práctico, una vez percibido todo esto, hemos sido los propios alumnos del curso, los que hemos empezado a producir con sentido, a producir entendiendo, ya que nuestra percepción ha empezado a ser la correcta.
Hemos trabajado nosotros mismos cada uno de los procedimientos verbotonales, llegando al fondo y no quedándonos sólo en la forma.
Y para terminar este pequeño resumen del curso, una de las frases preferidas del Profesor Julio Murillo, y que sin duda nos ha contagiado a todos a lo largo de éstos tres años de formación.
“En el habla sólo hay diferencias”, y con eso nos quedamos, con esas diferencias entre cada uno de nosotros, pero que al unirnos como equipo, como globalidad, nos sirven para poder dar sentido a ese camino común verbotonalista por el que vamos muchas más personas de las que nos creemos.
Y como nos decía Jaques Bouchez; sigamos potenciando ese deseo y placer; placer sobre todo de hacer y de sentir. De saber sentir y saber hacer.